La imagen te invita a trascender la escena para contemplar el misterio. L
os tres Ángeles reflejan el misterio de la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Unidad en la naturaleza, Trinidad en las personas. En los rostros de los ángeles se descubre un amor misericordioso, de donación. Amar es salir de sí. Dios aparece como comunión, como unidad, como familia. Algunos elementos subrayan la unidad de vida divina y misteriosa:
os tres Ángeles reflejan el misterio de la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Unidad en la naturaleza, Trinidad en las personas. En los rostros de los ángeles se descubre un amor misericordioso, de donación. Amar es salir de sí. Dios aparece como comunión, como unidad, como familia. Algunos elementos subrayan la unidad de vida divina y misteriosa: - El color azul que de diversas maneras está presente en los tres vestidos;
- El mismo color de las alas que están misteriosamente unidas y que expresan una intensa comunión.
- La unidad de la mirada y del movimiento interno que parte desde el pie del ángel de la derecha y sube hasta su cabeza, se vuelca en la del ángel del centro y ésta a la vez se posa en la del ángel de la izquierda hasta indicar un movimiento de comunión en la vida y en el pensamiento, como un misterioso círculo de plenitud en el que estos tres ángeles viven.
Las tres divinas personas están en orden de precedencia: el primero a nuestra izquierda el Padre, el segundo el Hijo, el tercero el Espíritu Santo. La ligera inclinación de los báculos dorados indicaría el orden mismo de la majestad trinitaria, del Padre al Espíritu.
La figura central es la del HIJO, con su túnica sacerdotal, sus manos indicando la copa del sacrificio, revestido de una túnica y un manto que representan su doble naturaleza. El Hijo como evidencia de la Encarnación redentora, con su rostro inclinado en actitud reverente de aceptación de la voluntad del Padre.
El misterioso ángel de su izquierda sería el PADRE, principio de todo en quien descansa el movimiento de las cabezas y de las aureolas, como una reverente aceptación de su voluntad por parte del Hijo y del Espíritu.
El ángel que está a la izquierda es el ESPIRITU SANTO. Tiene un rostro dulce, tierno, maternal, casi femenino. Es el consolador. Su actitud es de servicio, de oblación, de colaboración; se inclina obediente; se lanza en la colaboración total a los planes del Padre y del Hijo. El color verde de su vestido nos habla de juventud y de vida: Espíritu vivificante, juventud de Dios, rejuvenecedor de la Iglesia, escondido y presente.